MEMORIAS 2002: Rivadulla sigue seduciendo

La llegada de la XXIV Edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano a La Habana se presta para convocar la memoria del hacer cubano alrededor del séptimo arte. Muy relacionada con el cine se encuentra, desde sus inicios, la publicidad.
En los talleres de propaganda que surgieron alrededor del mundo para acercar todo tipo de productos, de diversa nacionalidad o género, a la sensibilidad de públicos diversos, se formó más de una generación de artistas del diseño. Entre los jóvenes cubanos que, a principios del siglo XX, construyeron sus estilos a caballo entre la capacidad de impacto y la calidad plástica se encontraba Eladio Rivadulla.
Entre las décadas del cuarenta y cincuenta Rivadulla define sus recursos expresivos básicos, los cuales mantendrá durante más de cincuenta años de carrera. Cuando en 1998 se le otorga el Premio Nacional de Diseño, en su primera edición, se está reconociendo a todo un carácter dentro del diseño cubano; un carácter cuyos recursos expresivos son reconocibles en las portadas de libros, afiches, y otros objetos surgidos de su imaginación.
La cartelística de cine no es un terreno virgen para este experimentador nato: durante muchos años sus creaciones sedujeron al público cubano para que se acercase a la sala oscura. La capacidad de incitación que aún hoy se reconoce en estas piezas ha llevado a la Oficina del Historiador de la Ciudad a curar la exposición Poéticas de Seducción, que reúne, en el Cinematógrafo Lumiere de La Habana Vieja, anuncios cinematográficos de Rivadulla creados entre 1940 y 1960.
Los afiches, que se ven en esa exposición, se hicieron eco de las producciones del momento y alcanzan, por sí mismos, el valor de obra artística. La labor figurativa-fabular insertada por el autor relega en importancia la publicidad que un nombre de actor o actriz pudiese implicar para el público. La simpatía se despierta por la historia sugerida en los trazos; el reconocible temperamento de los personajes; la justa disposición de luces y sombras para sugerir un ambiente geográfico o psicológico; la eficacia de elementos para definir un entorno histórico.
Estos valores, que no confían en lo perecedero de una fama, sino en el universal poder de sugerencia de una imagen, expresan un método de publicidad que sentó cátedra en la cartelística cubana de las décadas sesenta y setenta. Rivadulla nos muestra sus logros de una etapa ya cerrada de su vida, pero no los trucos, acaso por eso su poética aún es seductora.
Texto escrito a propósito de la exposición «Poéticas de Seducción» y recuperado del sitio Soycubano.com: http://www.boletin.soycubano.com/2004/boletin19.htm

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