¿Habrá diagnósticos de depresión pre-parto?

La Habana, 1 de abril de 2009, 12 15 a.m.

El coleccionista de huesos en pantalla, sin sonido para que mamá pueda dormir. He tratado de hablar con ella, de explicarle, pero no entiende. Tal vez no fui clara, no estoy clara. Por eso trato de poner en palabras ordenadas mi molestias ante las actitudes de los «mayores» desde que pisé tierra el 17 de marzo.

Me pregunto qué harás tú, si toleraré que dejes de verme, de nombrarme, de pensar en mí.

Mamá ha tratado de exponer su punto de vista: las personas me miman y protegen –acosan digo yo– porque se preocupan. Yo no debería mostrar molestia por eso, ya que tengo suerte de que a otras personas les importe –no puede dejar de proyectarse ni por un instantes ¿ves? No piensa en mí, sino en ella hace 30 años, en su soledad. ¿Mamá no se imagina o no puede comprender que me deja sola a mí al negarme el derecho de seguir adelante con mis medios?

Tengo miedo de ti y de mí. De lo que veas en mí y yo vea en tus ojos. ¿Podrás verme?

Con Igor, Boris o Fran ha sido distinto: están fascinados, pero no han dejado de estar para MÍ. Va y es porque con ellos puedo ser más abierta, no estoy en guardia todo el tiempo, porque ellos no se imaginan superiores a mi (como tus padres) o culpables de abandono (como mi padre) o proyectados en lo que creen una suerte increíble (como mi madre). Mis amigos son solo eso, mis amigos, y por una década aprendieron a conocerme y respetarme. Para mis amigos soy una igual.

Si hubieras visto mi cuerpo cambiar poco a poco yo no tendría ya miedo, o habríamos tenido esa pelea y las cosas estarían claras.

Le he preguntado a mamá ¿cómo se supone que muestre mi incomodidad sobre el trato que recibo sin ser (o parecer) agresiva? ¿Por qué debo aguantarme la “preocupación” y las “amabilidades”? No pudo responderme.

¿Qué va a pasar el 19 de mayo?

No se trata de que no quiera a Auril. Es un pedazo tuyo y otro mío. Se trata de que tengo nombre, así que quienes me conocen podrían usarlo en vez del apelativo “barrigona”. Se trata de que ya soy “corredora de fondo” en el dolor y las rutinas médicas, deberían tener más respeto por mis capacidades físicas y mi conocimiento de los límites del que es MI cuerpo, no la incubadora para su descendencia.

¿Habrá diagnósticos de depresión pre-parto?

Pobre las mujeres cuyos hombres marcharon a la conquista y quedaron rodeadas de viejas e infantes. ¿Vivían su propia guerra o eran pasivamente engullidas por la cultura?

Vuelve y no me dejes más. Prometo portarme bien, al menos por un tiempo.

Están pasando los créditos de El coleccionista de huesos: Angelina Jolie y Denzel Washington se hicieron novios, pero no se besan, para no herir susceptibilidades raciales. La película termina como tu y como yo.

Odio que mi vida se parezca a los filmes de Hollywood.

4 comentarios en “¿Habrá diagnósticos de depresión pre-parto?

  1. Mi Yas, en el reino de este mundo hay tantas cosas por cambiar aún.Imagina:Cuando nací, para F. Koch, yo era el que «tiene ese horrible nombre de río judío»A los 5 años era «Risitos de Oro» para mi bisabuela.A los 10 » la pájara pinta» para mis compañeros de clase y el «hermafodita como un marpacífico» para la maestra de Ciencias Naturales»Para mi vecina A. yo era «un angelito, Con ALAS Y TODO».Para el ICL, la marica de Cubalit.Para los habitantes del pueblo de mi madre era » el hijo de Rosita», «el habanerito». «el raro»Ahora soy «el que está en España».Y Soy «qué gordo se ha puesto», «Cómo ha cambiado».Cómo ves, amor, somos como los caleidoscopios esos de jugar. Geniales.Aún no puedo creer que serás mamá. Y pensar que no hace mucho veníamos del Onelio andando por el muro del malecón, o cogiendo botella desde tu casita!Cuando me miro al espejo ahora ( me he cortado el cabello al cero, rebeldías mías, he subido unas cuantas libras, las suficientes como para subir solo y solamente en ascensor porque las piernas se me revientan de várices) me entran ganas de reir y río. Total.Así que amor, ríe.Total…..

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  2. Chica, disfruta los mimos, que el embarazo dura poquito. Después vas a pedir a gritos que alguien esté ahí para mimarte. Te lo digo yo, que me los pasé solita, embarazo y lactancia de dos años. Emigrada, trabajando y sin haber puesto un culero nunca en mi vida.

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  3. te entiendo perfectamente no estas sola, casi todas las embarazadas tenemos esos sentimentos negativos, son mas comunes de lo que te imaginas. Mi bebe tiene 4 meses y me sigo sintiendo mal porque no me resisto gorda y no puedo bajr ahora, tambien mi depresion fue pre-parto y la post todavia no me agarra.

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