Declaración de principios II: Bloguera

O de los peligros de las lecturas fuera de contexto

Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos. ¿Cómo ejercer el criterio sincero entonces?, me pregunto cada vez que alguien saca a colación tal refrán. De ninguna manera, es la respuesta. No se puede estar callando y esperar que otras personas nos hablen, la comunicación debe ser en ambas vías, o se convierte en simulacro que oculta… algún juego de poder.

De la misma manera que una conversación no se construye callando, si es verdadera, un diario personal no se escribe pensando en nada más que cómo se te retuercen las entrañas. Es tu bitácora, tu prerrogativa. El lenguaje puede ser repulsivo para describir la miseria, lírico para la felicidad, brumoso para la incertidumbre. Por eso la gente del gremio de la historia da tanto por diarios y cartas del pasado, donde se narra con sinceridad el modo en que se vivía, a diferencia de los discursos públicos, que la mayor parte de las veces dicen cómo se debe vivir. Bueno, quienes hacen antropología de la primera mitad del siglo XXI ya tienen una nueva fuente: las bitácoras personales.

Escribir un blog significa, para mi, jugar a la intimidad por sentido inverso: si le red es punto menos que infinita en sus meandros, no puedo ser notada por aquellos que naa comparten conmigo. Escribir es entonces lanzar una botella al mar www, un ritual de limpieza catártico que impide que lance hiel a la cara de quienes amo. De nuevo la Teoría Queer, o un destello de ella: Si un diario es el último espacio de intimidad y la red la nueva frontera de lo público, entonces un blog escinde permanentemente, presupone una vocación exhibicionista en quien lo edita y la naturaleza voyerista de quienes leen.

Se que por cada palabra que escribo abro la puerta a cien miradas torcidas –nada más natural en alguien voyeurista. Me arriesgo al publicar a que mis sentimientos y experiencias sean leídos fuera de contexto. Puede ocurrir que quienes se escandalizan prefieran buscar explicaciones en otras fuentes antes que dejar un comentario, como si tal cosa fuera posible. No deja de ser fascinante que apelen al criterio de quien ni siquiera puede alegar ser tu sicoanalista.

Un post es el inicio de una conversación, no dudes en responder, con la verdad.

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