Entre las montañas

De lejos, las montañas nevadas parecen piezas de carne recocida sobre las que se derramó un pomo de pintura blanca. El goteo se ha extendido por las grietas. La pintura blanca brilla bajo el sol.

De cerca, es posible apreciar el carácter irregular de la nieve fundida: son pedazos de hielo. Así que a unos veinte metros, y desde la guagua, parece que machacaron cristal y lo esparcieron sobre la tierra. Puedes ver los bordes de los pedazos más grandes -su filo amenazador- y el patrón irregular de reflejos solares que esos millones de espejos de agua generan antes de regresar al estado líquido.

El contraste con la tierra –opaca y granulosa- hace de la nieve fundida un espectáculo aún más hermoso y, por supuesto, letal. 

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