Eugenia, o de cómo aplicar el fordismo a la reproducción

A propósito de Eugenia, esbozo novelesco de costumbres futuras, Eduardo Urzaiz Rodríguez (1919)

Pregunta: ¿De qué manera anticipa o permite considerar la novela, en su valoración ética frente a la medicina y la corporalidad, ciertas tecnologías de alteración de las categorías del género en el propio cuerpo?—terapia de sustitución hormonal para personas trans, embarazos en varones, u otras consideraciones—y en ese sentido, ¿en qué medida es el cuerpo en sí una utopía política?

Esta novela presenta un espacio de supuesta utopía eugenésica, donde el Estado ha tomado control total de las capacidades reproductivas de la ciudadanía. Sin embargo, a mi me parece más una distopía racista y misógina, que por debajo de la (en ese momento) novedad tecnológica del embarazo masculino no propone ninguna transformación en las relaciones de género y las sexualidades, sino que se empeña en “demostrar” la persistencia de estereotipos sentimentales y que reproduce las relaciones de género convencionales en el momento de vida del autor a costa incluso de la coherencia narrativa

No creo que se pueda reconocer en la prosa de Eduardo Urzaiz Rodríguez alteración alguna de las categorías de género. Una y otra vez la narración presenta a las mujeres como seres sentimentales y dependientes, mientras que los hombres son racionales y autónomos. El único hombre que pasa de una mujer a otra es Ernesto, pero se lo presenta como un zángano, y hacia el final ha ¿madurado?, al descubrir a través de Eugenia el placer de la familia patriarcal más rancia posible, con amor a primera vista y embarazo inmediato.  El «amor» de Ernesto por su «mujercita» [grrr] nace del placer en poseer a Eugenia y a su futura descendencia. (118, 121)

Todo el asunto de los nuevos modelos de reproducción para prevenir la disminución poblacional se explica  por «el malthusianismo de los hombres y la tocofobia de las mujeres.» (93) El argumento atribuye una actitud racional en los varones y simple miedo -comprensible por demás, si consideramos los riesgos de muerte materna- entre las féminas. Las soluciones implementadas responden también a una lógica binaria que respalda la superioridad masculina, que continúa pensando a las mujeres, y ahora a los hombres feminizados, como recursos pasivos a la disposición del Estado. Ejemplo de ello son la descripción general que da Pérez Serrato sobre el cambio de carácter de los gestantes, que al feminizarse pierden el deseo erótico y conciben su vida solo como una larga sucesión de embarazos. La muerte del gestante Manuelón viene a ser corolario de esto: naturaliza la sobre-explotación de las capacidades reproductivas (trece gestaciones) y la muerte por complicaciones en el parto. (51-52)

Si bien es cierto que en términos tecnológicos Eugenia presenta un giro sorprendente, esto no se traduce en una especulación radical sobre las identidades y su relación con los roles de género. Aunque los gestantes reciben terapia hormonal, no se constituyen en una identidad nueva, el objetivo del Estado es feminizarlos para que sustituyan a las mujeres. No dudaría en llamar fordista al modelo de reproducción que se propone, ya que el embarazo se descompone en fases, como una línea de producción en serie, donde las personas involucradas dependen totalmente de la capacidad organizadora del Estado-Padre para completar el proceso. Pierden así su agencia y el control sobre el producto final -su prole.

Nota: las citas de página refieren a Urzaiz Rodríguez, Eduardo. Eugenia, esbozo novelesco de costumbres futuras, Premia Editora de Libros s.a., México D.F., 1982.

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