Sobre el valor de estudiar la belleza, para una que se cree marxista

Ayer discutimos acerca de la transición de tesis a libro. El cambio de tono. MC habló de que la autora sonaba compungida en su tesis, pero segura de sí misma en el libro. Sonaba aquí es una metáfora. No suena, porque es lenguaje escrito. Pero nos referimos al tono de la voz autoral en términos auditivos sin importar qué medio la soporta. Metáforas.
El lenguaje es una cadena de metáforas convencionales compartidas.
Como verraco, que es convencionalmente positiva en Colombia y convencionalmente mala en Cuba.
El tono, el tono de la voz autoral es el asunto.
Cómo no sonar como que pides perdón en cada paso de tu tesis. Me molesta la idea. Al mismo tiempo, es verdad que no es superfluo. Eso fue desafortunado.
No es tan terrible: se sabe que en las tesis habrá un montón de citas y referencias. Las tesis son ejercicios académicos: pruebas tus lecturas y tus ideas con base en tales lecturas.
Si te molesta, reduce. Si ocurre, sigue adelante.
Me gusta la perspectiva de seguir leyendo por un tiempo más, pero me preocupa perderme dentro del campo. Por eso quiero anclar el proyecto a algo externo a la literatura misma. La literatura no existe por sí misma.
Nada humano existe por sí mismo, si nos ponemos radicales. Las obras humanas existen dentro de la cultura, en tiempo y espacios específicos. No importa que no sepamos cómo fueron las circunstancias, fueron reales. Todo lo que ahora contemplamos nació de ciertas circunstancias, ahora perdidas. El reto, para quienes nos dedicamos a la investigación, es comprender esas circunstancias y aprender algo.
¿Cómo es eso útil? ¿Cómo justifica eso que yo tenga un salario estable? ¿Cómo me hace eso una persona valiosa? Podemos intentar reconstruir esas circunstancias, pero su momento se ha perdido. Especulamos, proyectamos nuestras propias circunstancias en el pasado temporal, la distancia cultura y geográfica.
Es la pregunta de la utilidad de la poesía, de la utilidad de la belleza. ¿No?
Recuerdo que en la novela “Nadie es soldado al nacer” discuten en un momento qué tipo de poesía es necesaria en tiempos de guerra –están en medio de la Gran Guerra Patria–, si la que llama a la lucha o la que recuerda la belleza que la guerra arrebató. Me parece que los personajes no se ponen de acuerdo. Fue la manera del autor de no excluir ninguna de las dos opciones estéticas –especulo, ¿qué diría mi profesora de análisis literario de esto?–.
Yo creo que los dos tipos de poesía son necesarias en tiempos de guerra: la que llama a la lucha y la que evoca la belleza ¿arrebatada? por la guerra. Ambas apelan a la humanidad de modos diferentes.
En todo caso, leer hasta desmontar las líneas más íntimas de cuatro o cinco libros ¿me justifica?
Soy marxista, o me llamo a mí misma marxista, así que creo en la base material de nuestra percepción del mundo. Qué es la belleza es una convención, comprender dónde la vemos, cómo la ciframos, qué valor le damos, no es asunto banal. La belleza es parte fundamental de la cultura.
Lo que gente como yo –quiero decir, dedicada a la crítica literaria, a la reflexión sobre las artes- hace es estudiar las relaciones entre los conceptos de belleza y los conceptos de la vida. No la vida grande, heroica, de algunas personas famosas, sino la vida pequeña, llena de pequeñas miserias, de muchas personas. En esas vidas de millones, el concepto de belleza no será reflexionado y desmontado, pero ciertamente se usa. La belleza y el placer son bienes ¿criterios? inmateriales que influyen en nuestras decisiones.
Mi trabajo es comprender la belleza de esos libros. Una parte de mi trabajo.
Otra parte, la parte marxista, es comprender cómo esa belleza nace de, y modifica a, el medio material donde existe.

Un comentario en “Sobre el valor de estudiar la belleza, para una que se cree marxista

  1. Ernesto Sábato decía, que duele ver a un pintor dibujando flores sobre un lienzo, mientras millones de niños mueren de hambre en el mundo. Pero si esas flores ensanchan y enriquecer el espíritu de los hombres, vale más que sigas dibujando flores ese pintor.
    El arte es énfasis estético, o voluntad de estilo. El arte es el canto y es el relato. El arte hace de alfombra sobre la cual el mito se convierte en leyenda o en cuento, y viceversa. El mito es el núcleo en la esfera de lo sagrado para una comunidad y es expresión de la fuerza vital de esta última. Significa que el arte no es tan necesario como el aire para vivir.

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